EconomíaRevista nº3

Es poco razonable esperar que la única renta de jubilación sean las pensiones públicas

José Manuel González-Páramo, uno de los mejores economistas del país y una de las mentes más lúcidas a la hora de analizar el futuro económico de España, consejero ejecutivo responsable de economía, regulación y relaciones institucionales de BBVA, nos atiende tras ofrecer una conferencia en el Club de Directivos de Andalucía del Instituto de Estudios Cajasol. Una conversación que invita a reflexionar.

Atendiendo a su condición de economista, es más, siendo uno de los economistas más influyentes de España, me gustaría preguntarle por la recuperación económica. ¿Es cierto que la recuperación puede haber llegado a la macroeconomía y a las élites, pero no a la gente?

La recuperación sí ha llegado a la economía real, al ciudadano. Es cierto que la tasa de paro permanece inaceptablemente elevada, y la temporalidad sigue siendo de las más altas de la UEM, pero en un periodo muy breve de tiempo, la recuperación ha permitido la reducción del desempleo en casi 10 puntos, principal fuente de desigualdad en España. Las señales son buenas y parece que algo ha cambiado estructuralmente en la economía española. Todo ello se refleja en una novedad sin precedente histórico: la dinámica de exportación y la capacidad de captar y mantener cuotas de mercado a nivel internacional se han mantenido pese a la recuperación tras la crisis.

En crisis anteriores, el patrón era que la economía se recuperaba, al tiempo que empezaba a perder competitividad. Las importaciones crecían mientras que las exportaciones disminuían, y el déficit exterior ahogaba la recuperación. Esto hoy no está ocurriendo, porque hemos aprendido a exportar y a competir en mercados internacionales. Este aprendizaje ayudará a impulsar el empleo y su solidez en el mercado interior.

Sin embargo, es cierto que todavía queda mucho camino por delante y es necesario acometer reformas estructurales en diversos ámbitos como el mercado laboral, el sistema de pensiones y la financiación autonómica.

ESPAÑA NECESITA REFORMAS CAPACES DE INCREMENTAR LA CAPACIDAD RECAUDATORIA DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS


El momento político que estamos viviendo con el desafío catalán y con la posibilidad de que no haya presupuestos y que entremos en un proceso de adelanto electoral que nos lleve a estar más de un año pendiente de elecciones generales, elecciones autonómicas y elecciones municipales; ¿corremos el peligro de desandar todo el camino que se ha andado hacia la recuperación económica?

Existe un entorno externo muy favorable que debería impulsar las exportaciones y apoyar el crecimiento de la demanda interna, a través del mantenimiento de tipos de interés bajos por un período prolongado de tiempo.

El entorno actual trae consigo un coste de oportunidad relevante para España, ya que parece estar retrasando la discusión sobre las reformas clave. España necesita reducir los elevados desequilibrios acumulados durante los últimos años. Concretamente, necesita sentar las bases para un crecimiento del empleo y de la productividad que permitan retomar la senda de convergencia a las sociedades más avanzadas en capital humano y tecnológico, renta per cápita, cohesión social y bienestar.

Hacia delante, sería conveniente mantener las reformas ya implementadas (de las pensiones, la reforma laboral) y construir los consensos necesarios para hacerlo de una forma rápida, eficiente y con un coste reducido para la sociedad. Se vuelve por tanto necesaria la adopción de reformas que garanticen el acceso de la economía a financiación a tipos de interés bajos; reduzcan considerablemente la tasa de paro y la temporalidad, aumenten la participación en el mercado laboral y ayuden a revertir el deterioro en las tendencias demográficas; e incrementen la productividad.

En particular, mejoras en el funcionamiento del mercado laboral, el sistema de pensiones y la financiación autonómica son ámbitos que conviene abordar más pronto que tarde.


¿Qué medidas económicas necesita España en estos momentos para avanzar y para seguir por el buen camino e instalarse en una línea de crecimiento que le permita recuperar los niveles de antes de la crisis económica?

España necesita reformas capaces de incrementar la capacidad recaudatoria de las administraciones públicas, mediante el mayor crecimiento de la economía y la reducción estructural de la tasa de paro.

Entre ellas, una reforma impositiva que incremente el peso de la imposición indirecta sobre la recaudación; y un aumento de la eficiencia del gasto.

También hace falta fortalecer las instituciones e implementar un nuevo sistema de financiación autonómica transparente, que garantice los mismos servicios para los ciudadanos, independientemente de la comunidad autónoma en la que resida.

En cuanto a la educación, es urgente reducir la tasa de fracaso escolar y el abandono temprano del sistema educativo, que debe ser una prioridad nacional. Al mismo tiempo se deben mejorar las políticas activas del mercado de trabajo.


Si hablamos de cuestiones concretas; tenemos que abordar el futuro de las pensiones y las medidas que desde el Gobierno se deben tomar. ¿Qué línea de actuación espera del Gobierno?

Es necesario seguir apostando por reforzar su sostenibilidad financiera, una condición absolutamente necesaria para que las pensiones sean suficientes a largo plazo.

En cuanto a reformas concretas, habría que garantizar que no se revertirán los avances realizados; incentivar el alargamiento de la vida laboral; y converger cuanto antes a un sistema público de cuentas nocionales/individuales.

¿Qué le parece la propuesta del presidente del Gobierno de que los planes de pensiones se puedan recuperar a los diez años?

En BBVA consideramos positivas estas medidas porque fomentan el ahorro. No obstante, conviene adoptarlas dentro de un plan que aborde el envejecimiento poblacional y el sistema de pensiones en su conjunto.

Los distintos gobiernos españoles han incentivado, con mejor o peor fortuna, el ahorro privado para la vejez, una práctica habitual en los países avanzados por tres razones:

    • Primera: en las economías de libre mercado, el ahorro privado es un componente fundamental del ahorro nacional y atentaría contra la libertad individual dificultar las decisiones de los individuos sobre las rentas que quieren disponer en la vejez.
    • Segunda: la experiencia de otros países y la opinión de los contribuyentes españoles indica que es poco razonable esperar que la única renta en la jubilación sean las pensiones públicas para la mayoría de los ciudadanos.
    • Tercera: si hasta ahora el ahorro para la vejez ha sido insuficiente a nivel agregado, el aumento de la esperanza de vida y las tendencias demográficas agravarán este problema en el futuro.

Hay que mejorar la contributividad y la transparencia del sistema, introduciendo cuanto antes cuentas individuales (nocionales) de reparto, que tengan en cuenta toda la carrera laboral. Y asegurar la progresividad mediante pensiones mínimas con una capacidad adquisitiva blindada. Adicionalmente, es preciso introducir cuentas de capitalización de adhesión automática, con aportaciones de trabajadores y empresas en las que vayan trabajando a lo largo de sus carreras laborales.

Respecto al nuevo mercado laboral al que debemos acostumbrarnos. ¿Cree que vamos a un mercado laboral precario e inestable? ¿Tenemos que acostumbrarnos a que es el modelo que nos queda?

Desde el estallido de la crisis, la principal prioridad en España ha sido la creación de empleo. A este respecto, la moderación salarial observada desde 2012 (coincidiendo con la reforma laboral), ha ayudado a una menor destrucción de empleo durante la crisis y a un mayor dinamismo de la ocupación durante la recuperación.

BBVA Research estima que hoy en día tenemos 900 mil puestos de trabajo más como consecuencia de la moderación salarial.

La gran asignatura pendiente es reducir la temporalidad. Para mejorar en este aspecto, es necesaria una reforma que incentive la contratación permanente. Además, resulta necesario elevar los recursos a la formación de parados, así como la eficiencia en la utilización de dichos recursos. Lo anterior es clave para ayudar a estas personas a enfrentar los retos que plantea la recuperación, sino también el cambio tecnológico.

Adicionalmente, la economía española presenta elevadas tasas de abandono escolar y un desajuste entre la formación de ciertos colectivos y la que se demanda en los sectores que crean empleo.

Pero no sólo debemos pensar en el presente, sino también en el futuro. La transformación tecnológica actual, denominada 4ª Revolución industrial, es una oportunidad pero plantea enormes retos en el mercado laboral. Según estimaciones de BBVA Research, un 36% del empleo en España se enfrenta al riesgo de automatización en el medio largo plazo. Es crucial liderar el cambio, con políticas que suavicen la transición, amortigüen los costes y potencien los beneficios.


Hablando de Europa. Estamos en un momento confuso respecto a la Unión Europea. Por un lado el Brexit y sus consecuencias, y por otro, el modelo francés de más Europa.

Europa tiene un ADN donde la integración está escrita. El ‘brexit’ está siendo, paradójicamente, una de las palancas para que los europeos se miren al espejo y se pregunten qué Europa quieren.

Por tanto, no es casualidad que después del referéndum sobre el ‘brexit’, los europeos hayan reaccionado, como se ha visto en los procesos electorales de 2017, donde han ganado las opciones a favor de la integración europea. También se ve en las encuestas de apoyo a la Unión Europea, como el eurobarómetro. La debacle electoral que algunos preveían para las opciones europeístas en el ciclo electoral de 2017, tras el ‘brexit’, no se ha producido.

La figura más heterodoxa y sorprendente de todas las que han surgido es la de Macron. El sistema de partidos francés ha dado lugar a la emergencia de un líder que tiene dos mensajes para Europa: uno de ellos es la regeneración. El otro es el pro-europeísmo. Sin Europa, no somos nada. Es la primera vez que se recuerda que un presidente francés gana unas elecciones con un mensaje europeo en el frontispicio de su programa.

ES URGENTE REDUCIR LA TASA DE FRACASO ESCOLAR Y EL ABANDONO TEMPRANO DEL SISTEMA EDUCATIVO.


Siempre ha existido el temor a que exista una Europa de dos velocidades. En el caso de que se certifique, si no lo está ya, ¿Qué papel debe y tiene que jugar España?

Debido a las dificultades políticas actuales y las distintas voluntades de los países al avanzar en el proceso de integración, es posible que tengamos que trabajar con una Europa a dos o más velocidades. Esta podría ser una solución para continuar en el proceso de integración.

En el conjunto de la UE, las cuestiones relativas a la seguridad, la defensa, las fronteras exteriores y la migración ofrecen un amplio margen de integración, y un menor margen de discrepancias.

Pero en la eurozona, donde se enmarca España, la integración debería ir más allá, en ámbitos como completar la unión bancaria, o perseguir una mayor integración fiscal y política.

La clave es que la pelota empiece a rodar y, lo que es más importante, que todos los Estados miembros trabajen juntos dentro de las instituciones de la Unión Europea, a pesar de la existencia de grados diferentes de integración.


Abordamos el futuro de la banca. En este sentido, en España se ha caminado hacia la unión bancaria. ¿El futuro pasa por un mapa con menos entidades bancarias? ¿Queda mucha reestructuración en la banca y en el sistema financiero español?

El sistema financiero español ha pasado por un proceso de reestructuración intenso en los últimos años. Sin embargo, la presión sobre la rentabilidad puede llevar a que este proceso continúe, en un entorno de tipos de interés muy bajos, crecimiento muy moderado y mayores requerimientos regulatorios, primero a nivel español y luego europeo.

Sin embargo, no hay que preocuparse porque esta mayor consolidación lleve a una menor competencia. Por un lado, la integración de los mercados europeos llevará a una mayor competencia de otras entidades bancarias europeas. Además, está claro que la competencia va a aumentar por la irrupción de nuevos competidores digitales y las futuras normativas que les abren el camino, como PSD2 y GDPR.

¿Debemos olvidarnos del modelo tradicional bancario y ser conscientes de que vamos a un modelo en el que todo será on line, con menos oficinas y con plantillas más ajustadas?

El poder de las nuevas tecnologías y su rápida propagación está acelerando la transformación, no sólo de la economía y las finanzas, sino de la sociedad en su conjunto. Esto es posible gracias al efecto conjunto de tres fuerzas de transformación. La primera de ellas sería la tecnología, donde destacan tendencias como la interconectividad gracias a la tecnología móvil; el Internet de las cosas y el big data; la automatización y la inteligencia artificial; y las nuevas infraestructuras tecnológicas, especialmente el cloud computing y el blockchain.

La segunda fuerza transformadora son los consumidores. Aquí asistimos a cambios radicales en los patrones de consumo, marcados por la generación ‘millennial’ y ‘centennial’.

Y esto nos lleva a la tercera fuerza: el cambio en los modelos de negocio. Las tecnologías exponenciales han facilitado la aparición de competidores digitales nativos en prácticamente todas las industrias, ya sean de gran tamaño (los GAFA: Google, Apple, Facebook y Amazon) o startups. En el sector financiero, estas startups se conocen como fintech y buscan un nicho concreto dentro de la cadena de valor, desagregando los servicios financieros.

Las sucursales son esenciales en el modelo de negocio bancario, pero su rol está cambiando, ya que los clientes interactúan cada vez más por canales no presenciales. El éxito de los bancos estará determinado por la capacidad para cuidar de sus tres principales activos: el cliente, la confianza y la reputación.

EL ÉXITO DE LOS BANCOS ESTARÁ POR LA CAPACIDAD DE CUIDAR AL CLIENTE, LA CONFIANZA Y LA REPUTACIÓN.»

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