FormaciónRevista nº7

María Dolores Oliver: “El máster está preparando al alumno para colocarse en el mercado laboral”

CON MÁS DE 25 AÑOS COMO PROFESORA EN EL INSTITUTO DE ESTUDIOS CAJASOL, MARÍA DOLORES OLIVER ES UN REFERENTE EN NUESTRO CENTRO. ACTUALMENTE IMPARTE CLASES EN EL MÁSTER DE FINANZAS Y DIRECCIÓN FINANCIERA DE EMPRESAS, TÍTULO MUY ENFOCADO A FORMAR A LOS DIRECTIVOS FINANCIEROS DEL FUTURO.

¿Cuándo comenzó a dar clases en el Instituto de Estudios Cajasol?
La verdad es que ya ni me acuerdo, pero empecé en Molviedro (la antigua sede) en el tercer curso académico. Allí comencé a dar clases en los másteres existentes, uno era de Dirección Financiera y el otro de Banca. Yo daba Matemáticas Financieras en ambos. Y así me llevé mucho tiempo hasta que pasé a Tomares.

¿Quién se puso en contacto con usted para dar clases?
En aquel momento estaban compañeros míos de la Facultad que eran clásicos allí: José Luís Martín Marín y Ramón Ruiz, que son dos Catedráticos de Finanzas que estaban impartiendo clases en el Instituto. Trabajaba con ellos en el Departamento y me invitaron a dar clases.

¿Desde entonces imparte las mismas asignaturas?
Estas han ido cambiando. Yo no soy profesora de matemáticas financieras en la Facultad, pero en la dirección del Máster querían una profesora de finanzas que diera una visión de las matemáticas financieras desde la perspectiva de la toma de decisiones, más que desde las propias matemáticas. Y entonces se consideró mi participación como profesora de finanzas. Luego ya pasé a dar clases sobre ‘Toma de decisiones económicas financieras’, que es una asignatura que imparto en la Facultad, y también algunos años sobre Entorno Financiero. Pero todas estas clases las he impartido en los Másteres de Finanzas. También estuve un año involucrada en una MBA Executive del Instituto, pero que luego no continuó.

¿Cómo es el trato con este tipo de alumnos que llegan al Instituto de Estudios Cajasol?
Es diferente porque en este Máster lo que se busca mucho es la especialización, y también colocar al alumno en una situación de inserción laboral. Entonces se da una visión mucho más práctica de la materia. Es decir, yo imparto la misma materia en el Máster como la que doy en el grado, pero siempre le doy un carácter mucho mayor fijándome en el área más práctica. Todo ello porque hay que darle al alumno una visión más realista de la materia.

Y en todos estos años que ha impartido clases, ¿ha visto algún tipo de evolución de inquietudes de los alumnos?
Es que el perfil de alumno del Instituto de Estudio Cajasol es peculiar. A lo largo de los años hay un rasgo que se repite, que es el de un alumno que termina la licenciatura, grado o diplomatura, y que busca una especialización en el campo de las finanzas. El máster le ofrece esa posibilidad. Aprende lo visto en la Facultad con mucha más especialización y visión práctica, y eso le ayuda a poner un pie en el mercado laboral. Suele ser un alumno relativamente joven, aunque existen algunas excepciones, pero son las que menos. La mayor parte de los alumnos suele provenir del área de empresa o finanzas, o de otras áreas en menor medida. Lo que sí ha habido son bastantes alumnos del campo del derecho, que han buscado una especialización en este tipo de máster.

Otra característica es que observo muchos más alumnos que proceden de fuera de Sevilla, que de la propia ciudad. Muchos proceden de Huelva, de Cádiz, alguno de Córdoba o incluso de Extremadura.

Si tuviera que definir el máster de Finanzas y Dirección de Empresas del Instituto de Estudios Cajasol, ¿cómo lo haría?
Lo que puede diferenciar al Máster de Finanzas, y que lo hace atractivo, es que este prepara al alumno para colocarse en el mercado laboral. Y que incluso el propio máster le sirva de enlace a ese mercado. Es decir, que tenga un programa de prácticas, en el que hay unos acuerdos con empresas muy potentes para que sirva como reclamo para alguien que quiera matricularse. El alumno en general lo que busca es trabajar. Entonces el máster lo puede considerar como un acceso a poder trabajar.

 

«APRENDEN LO VISTO EN LA FACULTAD CON MUCHA MÁS ESPECIALIZACIÓN Y VISIÓN PRÁCTICA, Y ESO LE AYUDA A PONER UN PIE EN EL MERCADO LABORAL»

Por otra parte, si te vas a los mercados financieros, en general vivimos en una ciudad en la que no hay posibilidad para que un chico que quiera ser especialista en bolsa, pueda hacer prácticas en este tipo de empresas. No obstante, el alumno obtiene con este máster más posibilidades para entrar en el mercado laboral antes.

Otro plus que tiene el máster es el profesorado del título de finanzas, ¿no?
Es esto lo que debería diferenciar al máster. De ahí que haya un plantel de profesorado muy ligado a la empresa, que además sean profesionales en activo y se conviertan en catalizadores del mismo.

Sigo pensando que en estos títulos de posgrado, que están tan ligados a la especialización profesional, tiene que haber unas prácticas en empresas, captación del talento, y programas para ello por parte de empresas que se involucren en el máster. Ya que si no te involucras, no tiene sentido.

Y los alumnos actuales, ¿se involucran más en los estudios que los de hace unos años?
En el máster siempre ocurre lo mismo. Los alumnos llegan y no saben dónde se encuentran. Y están en un centro que les va a dar otra visión del conocimiento que han tenido hasta ese momento, y luego van amoldándose.

Hasta hace 10 años, el alumno era más ambicioso, y le pedía más al máster, trabajaba más, y se involucraba de una forma superior. Intentaba sacar el máximo a la formación que obtenía. Y ahora los veo mucho más retraídos, en el sentido de ser más pasivos. Más “qué me das”, en vez de “qué te doy”. El alumno de hoy está más acostumbrado a que se le tutele.

«HASTA HACE 10 AÑOS, EL ALUMNO ERA MÁS AMBICIOSO, Y LE PEDÍA MÁS AL MÁSTER»

¿Esto es culpa de la universidad?
Es culpa del sistema, ya que le estamos dando al alumno todo muy hecho. Nosotros trituramos, y ellos consumen. No le das al alumno el producto a medio hacer para que ellos lo configuren, lo diseñen y sean creativos. Es decir, tú le das el producto muy cerrado.

Cambiando de tercio, el método del caso es una de las metodologías que más les ayuda a entender los conocimientos…
Es curioso, ya que yo he usado el método del caso durante muchos años. Este no tiene solución. Un caso es una situación real en la que se discuten, se plantean soluciones y se toman decisiones de lo más variopinto. Y, a lo mejor, hay decisiones que son contrarias a las otras, y son iguales de buenas o iguales de malas. El alumno aprende de la discusión y de lo que otros compañeros te están contando. Además observa cómo su idea, que viene preestablecida, puede cambiar. En los últimos años, cuando le planteas estos casos a los alumnos, yo siempre empiezo la clase diciendo, “el caso no tiene solución”. Pero al final me preguntan, “¿me puede enviar la solución del caso?”, como si fuera un ejercicio cerrado. Ellos quieren estándares o guías en las que circular y tomar decisiones de manera estandarizada o normalizadas.

¿Los alumnos quieren entonces saber qué es lo verdadero y qué no?
Se busca la solución. El alumno hace un caso, responde a estas preguntas, ya sabe lo que tiene que hacer, se examina y deja el saber hacer, ya que ha conseguido su fin.

Como docente, ¿Qué beneficios le ve al método del caso?
Es un método interactivo, en el que no hay un aprendizaje unidireccional, sino que es una formación en muchas direcciones: profesor-alumnos, alumno-alumno, o compañías-alumno. Se ven casos reales, y el alumno interactúa, si quiere, hasta con la propia empresa. Tiene un poco de esfuerzo y visualización. Este año hemos estado analizando, en mis clases de tesorería, empresas con un volumen importante como pueden ser Inditex o Mercadona. Vemos esos casos y confrontamos los modelos de estas empresas con otras como el Corte Inglés. Son casos reales. Pero claro, ellos tienen que esforzarse en encontrar información para poder discutirlos.

¿Llegan los alumnos con el conocimiento previo para afrontar el título de postgrado?
Normalmente sí que vienen. El alumno procede del área de empresa, suele venir con suficientes conocimientos, por lo menos básicos. Después es verdad que te encuentras con jóvenes con conceptos que han sido adquiridos de forma errónea, con muchos sesgos o vicios, pero eso se lima. Por lo general, los alumnos vienen muy preparados. Luego te puedes encontrar con alguno que viene de otras titulaciones, que suele responder bien. Le cuesta más trabajo pero se esfuerza por aprender. Le faltan los conocimientos básicos pero recibe una formación básica previa y responde bien.

¿Qué opinión tiene del Instituto de Estudios Cajasol?
Siempre he visto al Instituto como una Escuela de posgrado y de especialización importante en Andalucía, porque entre otras cosas es la única que se ha mantenido en el tiempo. Hay otras, pero no con este perfil. Y eso que es muy difícil mantener este tipo de Instituciones. El Instituto sí ha sabido mantener el prestigio que se ha ganado con el paso de los años. A pesar que ha existido un periodo de crisis en la que ha sobrevivido. Y ahora está en el momento de buscar adaptarse a los nuevos tiempos, y de hacer un análisis de ver cuáles son las necesidades que tienen los alumnos que salen de estudiar de la Universidad, o de cualquier persona en general, ya que esto es una Escuela de Negocios enfocada a la especialización profesional.

«SIEMPRE HE VISTO AL INSTITUTO COMO UNA ESCUELA DE POSGRADO Y DE ESPECIALIZACIÓN IMPORTANTE EN ANDALUCÍA»

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