CulturaPortadaRevista nº4

María Dueñas

La escritora ciudadrealeña atiende a Revista Fundación antes de presentar su libro en Sevilla, ‘Las Hijas del Capitán’, una novela que muestra las aventuras de tres jóvenes españolas en el Nueva York de las primeras décadas del siglo XX. Dueñas nos narra el interés de escribir una historia como esta, que da voz a la colonia española de emigrantes en Estados Unidos.

La novela ‘Las hijas del Capitán’ ya está siendo un éxito, y tal y como nos tiene acostumbrado se ha convertido en la apuesta del año para Planeta. ¿Está satisfecha con el resultado y la acogida que está teniendo? Estoy muy satisfecha, contenta y agradecida. La acogida ha sido excelente, aunque es cierto que la acogida de todos mis libros ha sido siempre muy cálida por parte de los lectores. Pero no sé, quizás con esta, como se ha publicado tan pegada al Día del Libro, estoy percibiendo más entusiasmo todavía. Así que estoy muy contenta ya que esto no se consigue sin los lectores.

En esta ocasión cuenta la historia de las hermanas Arenas, que le sirve para abordar el mundo de las mujeres emigrantes. ¿Un tema que no se ha tratado todo lo que merece?
Pues sí, las mujeres emigrantes poquísimo. Mi novela anterior, ‘La Templanza’ cuenta la historia de un indiano, un español del siglo XIX, que se hace rico en una minería de La Plata en México y después vuelve a España. A partir de ahí estuve leyendo sobre memorias, novelas, libros de historia, artículos académicos sobre la gente que emigraba y me di cuenta que siempre nos contaban la épica de estos hombres, que fueron muy valientes. Pero muy a menudo estaban rodeados de mujeres de las que nadie hablaba nunca. De ahí mi interés por indagar más en el mundo de las mujeres emigrantes, y de ahí nace el origen de la idea de Las hijas del Capitán.

Nos cuenta la historia de Victoria, Mona y Luz; lo que nos permite conocer tres visiones muy diferentes de las mujeres emigrantes. ¿Con cuál de las tres hermanas se queda? ¿Cuál cree que representa mejor a la mujer emigrante? 
Para mí las tres hermanas son muy entrañables. Son una piña, pero son muy distintas y eso les lleva a que haya conflictos entre ellas. Pero yo quizás, mi granito más de afecto lo puedo tener con Mona, la mediana, porque ella es la que tiene más recursos de las tres, y la que tiene una mirada más lúcida. Es la primera que se abre a la ciudad, se da cuenta que con ese negocio del Capitán que es una casa de comida no van a conseguir beneficios y se le ocurre convertirlo en otra cosa. Es la que busca recursos hasta debajo de las piedras. Esa proactividad, esa determinación por avanzar y no dejarse aplastar por lo inevitable, le hace más entrañable para mí.

¿Cómo nace ‘Las hijas del Capitán’?
Me queda la curiosidad del mundo de las mujeres emigrantes. Lo que no sabía al principio era hacia dónde las iba a encaminar, dentro de nuestra historia como país emigrante. Hemos sido un país eminentemente emigrante, y es cierto que en aquella época, las primeras décadas del siglo XX, la mayoría de la emigración se trasladaba a Sudamérica, pero es verdad que otros muchos se fueron a Estados Unidos, y algunos se integraron en el país en distintas zonas según su procedencia u oficio. Pero a mí la historia de Nueva York me parecía fascinante, y explorar un poco más y conocer más a esa gente, hizo que me pusiera a investigar hasta que pude recomponer esta historia.

EL REFLEJO DE LA MUJER EMIGRANTE EN ESTADOS UNIDOS BAJO LA PLUMA DE MARÍA DUEÑAS

Tres hermanas que por circunstancias de la vida se ven obligadas a asumir el negocio del padre, una casa de comida, que ellas se encargan de transformar en un night club. Un ejemplo de una de sus definiciones: ‘Las mujeres capaces de buscar su lugar en el mundo cuando el viento sopla en contra’
Sí claro. No era lo habitual que unas mujeres jóvenes, sin conocimiento, sin dinero, sin nada abrieran un negocio como un night club. Pero bueno no eran el único ejemplo de mujeres en aquella época que tenían negocios. Por ejemplo, en la Calle 14 dónde yo sitúo la novela, estaba la legendaria Casa Moneo que fue el negocio de alimentación de españoles más duradero que hubo en Nueva York, y era propiedad de una vasca, Carmen Marañano, una mujer de armas tomar. Había más mujeres que también contaban con negocios, pero lo que no era normal era que se dedicaran a un negocio de la noche y del espectáculo. Pero quería dar un giro de tuerca a mis protagonistas para sacarlas un poco de la normalidad.

‘Las hijas del Capitán’ nos va a permitir conocer la colonia española que se formó en Nueva York, que está compuesta por más de 30.000 españoles. ¿Qué le lleva a escribir sobre esta colonia desconocida para los propios españoles?
En parte por el desconocimiento de esta colonia. Es una historia épica, y era una lástima que la narrativa española nunca se hubiera centrado en ellos. Es que cada uno de estos emigrantes con los que yo he hablado, más los muchos anónimos que quedaron en el olvido, casi todos traían una novela entre las manos. Hay que ser muy valiente para dejar tu país en aquellos años, cruzar el océano, no hablar inglés, no tener ni idea de dónde estás. Me parece que cada uno de estos emigrantes se merece que se le dedique un pequeño capítulo de nuestra historia. Yo como novelista, sí que me gustaría realizar un homenaje colectivo.

En esta novela nos encontramos con un país que acogía a los emigrantes, sin embargo, ahora Estados Unidos está más cerca de ser un país blindado. ¿Le ha sorprendido este cambio?
En los años 30 ya empieza a existir un sistema de cuotas, pero llega la gente con facilidad. Lo que está pasando ahora mismo es un espanto y un horror. Lo que el presidente está haciendo, que no sólo quiere que no entre la gente en el país, sino echar a los que están dentro. Estados Unidos es un país que se ha hecho de mano inmigrante, sin toda esa gente que llegó a dejarse la piel, no se hubiera convertido en lo que es hoy, y ahora rechazarlos, me parece mal.

Para escribir esta novela habrá tenido que realizar un gran trabajo de documentación. ¿Cómo disfruta más durante el proceso de documentación o desarrollando la trama?
Es mucho más ilusionante el proceso de documentación porque todo es nuevo (risas). Todo es sugerente, vas descubriendo y hablando con gente. Cada día es una aventura distinta.

 

 

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