EconomíaRevista nº6

Rodríguez-Pina no ve una “gran crisis en 2020”, pero pide “vigilar muy atentamente” la deuda pública

Antonio Rodríguez-Pina ocupa desde el año 2004 la Presidencia de Deutsche Bank, lo que lo ha reforzado como un alto directivo de los más importantes de España. Así, trabaja para consolidar a la Entidad en el banco extranjero más importante de nuestro territorio. Además, es miembro del comité ejecutivo de Corporate Finance para EMEA.

Después de dejar atrás las especulaciones sobre la posible venta de su red, estamos ante el único banco extranjero con presencia de banca comercial relevante en España. ¿Qué futuro le espera al Deutsche?
Después de haber confirmado que el banco quiere invertir en España, nos queda un futuro de trabajar mucho, de seguir muy atentos a todas las transformaciones que hay en el sector. El sector ha cambiado de manera radical, en el número de instituciones, en el perfil de las instituciones, en España, en Europa y va a seguir cambiando. Es un sector sometido a la competencia de agentes no financieros, hay empresas tecnológicas que están empezando a prestar servicios financieros, es un sector con una regulación muy fuerte y cambiante también, que va a variar lo que hacemos y la forma en la que lo hacemos, con lo cual hay que ser muy flexibles, trabajar mucho, tener además claro que la única forma de tener un negocio rentable y sobrevivir a largo plazo es añadir valor a nuestros clientes. Una de las grandes lecciones de la crisis es que no hay ningún banco que vaya a triunfar sino piensa fundamentalmente en el valor que tiene para sus clientes.

¿Con qué objetivos trabajan a corto y medio plazo?
Nuestro objetivo es fundamentalmente mantenernos competitivos. Somos el banco que ha sido nombrado en los últimos años el número uno en calidad de servicios en España. Por tanto, mantener la lealtad de nuestros clientes, la calidad de nuestro servicio, poder hacerlo en un precio competitivo, contener nuestros costes y obviamente intentar ganar cuota de mercado en todas las áreas en las que actuamos.

Han realizado varias operaciones de alto riesgo en España. Una de las últimas ha sido la compra de una cartera de fallidos del Sabadell por un valor bruto de 2.400 millones de euros. ¿Cómo entidad de inversiones se está posicionando entre las principales en España?
No las calificaría como operaciones de alto riesgo. Deutsche Bank es un banco global, que tiene actividad tanto de banca comercial, como de banca de inversión, como de gestión de fondos. Disponemos de equipos que se dedican desde Londres a la inversión directa de una parte de nuestros recursos, sea por cuenta nuestra, o de grandes inversores institucionales o sea por cuenta nuestra pero para luego sindicar con grandes ahorradores internacionales, institucionales. El tema de las adquisiciones de las grandes carteras crediticias o de grandes carteras inmobiliarias, son operaciones que no son estrictamente de intermediación bancaria, son operaciones, de inversión financiera que hacen algunas de nuestras divisiones. Tenemos una de las áreas más fuertes del mundo de lo que es financiación estructurada, tenemos por nuestra posición global y nuestra experiencia en los mercados financieros equipos que son capaces de evaluar carteras de riesgo que no son fáciles de entender por todos los inversores y en eso Deutsche Bank ha financiado operaciones muy complejas y es una actividad muy interesante para el banco.

En estos momentos están en una situación de reestructuración. ¿El futuro va por contar con menos oficinas y más comerciales? ¿A qué modelo va el Deutsche?
El Deutsche Bank está inmerso en una trasformación que no es ajena a ningún banco, ni en Europa ni en ningún otro sitio del mundo. La prestación de servicios financieros va hacia un mayor apoyo en canales digitales, hacia una menor necesidad de presencia física, porque cada vez más los clientes son capaces de relacionarse con su banco a través de plataformas digitales, y es necesario pensar en un uso eficiente de los recursos. Obviamente cada vez se invierte más en desarrollos tecnológicos y menos en desarrollos físicos. En los diez últimos años, el número de oficinas abiertas al público en banca minorista en España se ha reducido en un 40% y creo que seguirá esa tendencia de reducción.

Y en general, ¿cómo va a quedar el sector financiero español? ¿Sería posible darle alguna vuelta de tuerca más y alcanzar un modelo con menos entidades y más grandes?
Es previsible que siga habiendo una cierta integración de entidades, seguirá habiendo bancos de nicho, especializados, como el Deutsche Bank que es un banco especializado en la gestión de inversiones de particulares, en la venta de productos de ahorro y de inversión a particulares, en la gestión de grandes patrimonios, en la financiación de empresas, en en particular de empresas multinacionales por nuestras características, somos un banco muy competitivo en eso. Pero en la banca minorista pura, son actividades en las que las economías de escala son muy importantes y sobre plataformas mayores, hay mayor capacidad de prestar esos servicios de una forma rentable para los bancos. Con lo cual no es descartable que haya una mayor integración, sobre todo de las instituciones más pequeñas del sector con otras más grandes.

VE PREVISIBLE QUE SIGA HABIENDO UNA INTEGRACIÓN DE ENTIDADES Y UNA REDUCCIÓN DEL NÚMERO DE OFICINAS ABIERTAS

¿Qué le parece la polémica sobre la regulación hipotecaria del Tribunal Supremo con la Ley Hipotecaria? ¿Y la decisión del Gobierno de que sean los bancos los que asuman los gastos de formalización de hipotecas menos la tasación?
No me parece ni mal ni bien, son unas nuevas reglas del juego, los bancos tienen no solo el deseo sino la obligación de prestar su actividad de una forma rentable para ser capaz de responder de sus deudas, para ser capaz también de dar un retorno a sus accionistas. Los bancos tendrán que volver a evaluar los ingresos y costes derivados de los préstamos hipotecarios. Los bancos que sean muy competitivos tendrán la capacidad de no repercutir esos gastos a sus clientes, otros igual tienen que subir el precio, simplemente para poder seguir prestando ese servicio de una forma rentable.

Ya se habla de una situación de desaceleración económica, ¿Teme que en 2020 podamos volver a sufrir una nueva crisis económica? ¿Cree que en estos momentos podemos estar más preparados?
Es verdad que los indicadores macroeconómicos del tercer trimestre en Europa apuntan a una ligera desaceleración, dentro de un entorno de crecimiento aún en Europa y en España. En España ha habido una pequeña desaceleración también, pero estamos creciendo por encima de la media europea, ha habido una ligera caída desde medias de en torno al 3% en los tres últimos años, a una expectativa del 2,5%-2,7%, de ahí a hablar de crisis media bastante, yo no veo a corto plazo una crisis en 2020. No preveo que haya una gran crisis en 2020 y desde luego tendrá una naturaleza distinta a la anterior, todo sujeto a que no cometamos errores en la política económica y financiera. Si se produce una desconfianza en la solvencia de la economía española como la de 2010 y 2011, puede llevar a un encarecimiento de la financiación y a una desaceleración. España está algo mejor preparada para afrontar una desaceleración económica, el sector privado se ha desendeudado en un 17% desde el inicio de la crisis, se ha recuperado el nivel de PIB que existía antes de la crisis, sin embargo, el endeudamiento público se ha incrementado a lo largo de la crisis, pasando de un 70% de deuda pública contra PIB a un 100%, y es algo que hay que vigilar muy atentamente.

 

 

 

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