DeporteRevista nº6

Ciencias Cajasol Rugby, campeones forjados en el deporte base

El Club Ciencias Cajasol de Rugby es uno de los equipos más señeros de la ciudad. Con varias décadas en su haber, lleva unido a la Fundación Cajasol 25 años. En todo este tiempo ha sido un ejemplo para la formación de los jóvenes en un deporte de equipo único. Marco Cruz, presidente de la entidad, es el protagonista de este reportaje en el que conocemos mejor el devenir del equipo sevillano.

Hablar de rugby, es hacerlo de un deporte que se escapa al conocimiento del aficionado tradicional: dos equipos de quince jugadores luchan por vencer disputando el balón, pero con unas reglas características que lo hacen diferente. En Sevilla existe uno de los equipos más longevos de España, el Club Ciencias Cajasol, que data de 1972. Junto al club, la Fundación Cajasol lleva un cuarto de siglo apoyándolos por los valores que fomenta.

Uno de los grandes conocedores del valor que tiene este deporte en nuestra ciudad, Marco Cruz, es presidente del Ciencias Cajasol de Rugby desde hace unos años. Esta temporada, el primer equipo lucha por subir a la División de Honor nacional, competición que ha visto lo mejor del conjunto sevillano, dónde logró ser campaón en 1992 y 1994. “Somos el equipo 14 de España, nos quedamos el año pasado en la fase de acceso del play off. En el último partido contra el último equipo de División de Honor. Está demostrado que el rugby se está profesionalizando más. Nosotros somos un club amateur, que trabaja para equipararse a nivel deportivo con el resto de equipos de España”, destaca Cruz.

Desde el pasado año el Ciencias Cajasol trabaja en modernizar sus bases para que puedan llegar mejores jugadores que defiendan la camiseta azul del equipo. Al tener un presupuesto limitado, han buscado fórmulas para traer a jóvenes jugadores que quieran estudiar en Universidades de calidad, como es la Universidad Pablo de Olavide. De ahí, que se ha cerrado un convenio con esta entidad para que puedan usar sus instalaciones, además de captar a jóvenes talentos. “Uno de los puntos fuertes del convenio con la Universidad Pablo de Olavide consiste en que, a cambio de estudios, se puedan traer jugadores estudiantes que le dan más nivel deportivo al club. Es una fórmula que tenemos de fichar a jugadores que refuerzan la cantera sin desembolso económico”, destaca el presidente.

 

Este hecho ha propiciado que uno de los mejores jugadores del año pasado, Matías Frutos, que vino “bajo la fórmula UPO” como señala Marco, haya sido fichado por un equipo de la División de Honor por su buen rendimiento logrado en Sevilla. “El convenio con la UPO nos ha hecho crecer, no en número, pero sí en calidad de entrenamiento, en calidad de horario, y tener algo que este club no tiene que es un sitio para sentirse identificado como club”, recalca.

En cuanto al club, el máximo dirigente cuenta que son más de 300 fichas las que tienen la entidad, que agrupa a niños desde sub 6 hasta el senior nacional. Más de catorce equipos con los que compiten a nivel regional y nacional, y que han logrado grandes resultados. “El año pasado conseguimos ser Campeón de Andalucía en todas las categorías que hay competición, subcampeones de España sub 18, semifinalistas en sub14, la selección andaluza quedó campeona de España con 11 jugadores del Ciencias en el equipo inicial de 15”.

«ESTÁ DEMOSTRADO QUE EL RUGBY SE ESTÁ PROFESIONALIZANDO MÁS. NOSOTROS SOMOS UN CLUB AMATEUR QUE TRABAJA PARA EQUIPARARSE A NIVEL DEPORTIVO CON EL RESTO DE EQUIPOS DE ESPAÑA»

Aunque el deporte haya aparecido en un escalón por debajo de otros como el baloncesto, el tirón que tiene el rugby desde hace unos años es amplio. Mucha culpa de ello tuvo la casi clasificación de España al Mundial de Japón, que finalmente no pudo ser. No obstante, este hecho, tal y como cuenta Marco Cruz ha producido que el interés por el deporte vaya en aumento, incluso atrayendo a niñas al club, que hasta sub16 juegan en equipos mixtos. “Hemos empezado con las niñas, son unas diez o doce, desde la categoría de sub 6 hasta sub 14 que son las primeras que hemos ido captando desde pequeñitas”. Además, el dirigente señala que la intención del Rugby Ciencias es que tenga un equipo senior en los próximos años.

Por otra parte, el presidente nos cuenta que el futuro del rugby está en los colegios. Sin embargo, entiende que es complicado practicarlo cuando no hay medios para ello. Pero en Sevilla hay dos ejemplos, Colegio Tabladilla y Colegio Altasierra, que tienen equipos y que practican este deporte como uno más.

Y es que son los mismos niños los que cuando ven el rugby en directo, se interesan por él. Cruz destaca que la edad para empezar a jugar es “la que a ellos les guste”. Pero está claro que cuanto más mayor, más cuesta integrarse. La franja de entre 6 y 10 años sería la óptima, aunque si es más tardío y tiene una forma física adecuada se puede poner al nivel de los compañeros al instante. “Es un deporte de contacto, hay pequeñas lesiones, pero no tiene más riesgos que jugar al baloncesto. Creo que hemos ganado mucho llevando las escuelas a césped natural, porque las caídas son mucho más suaves, es más blando. Los niños pierden el miedo al contacto”, fundamenta el responsable del club.

En la sociedad siempre se ha visto al rugby como un deporte duro, de contacto, con el que los niños se pueden lastimar, pero tal y como explica Marco Cruz, es un deporte más que aúna valores que otros no tienen. “A los niños con poca autoestima, les crece. Además, obtienen seguridad en sí mismos y autonomía. Son muchos intangibles que les hacen personas (…) Hay niños que vienen más cortaditos, y después se comunican mejor. Se dan cuenta que pueden hacer cosas sin el padre al lado”, explica.

Cuando se le pregunta por la relación que tienen actualmente con la Fundación Cajasol, la palabra que se le viene a la cabeza es “gratitud”. “Es el patrocinador más antiguo que tiene este equipo, y el rugby español. La Fundación Cajasol es la heredera del inicio de la colaboración de El Monte de Piedad, después Cajasol, posteriormente Banca Cívica, y finalmente Fundación Cajasol. Llevamos ininterrumpidamente 25 años colaborando con las entidades”, relata.

Del mismo modo, cuenta cómo fue la primera vez que tuvo contacto con la entidad. Fue allá por el año 1993 cuando fueron a jugar a Portugal la Copa Ibérica, que disputaban el campeón de España y Portugal, y en el que fueron en el autobús cosiendo los carteles de patrocinio a las camisetas, siendo la primera vez que aparecía la nomenclatura en la historia.

“La Fundación Cajasol es el principal apoyo económico, y entre comillas, espiritual. Es lo que nos hace tener los pies en el suelo, de seguir con el amateurismo y tratar de no cambiar esa forma de pensar”, expresa Rubio.

El nexo de unión de la Fundación Cajasol también les hace estar pendientes de causas solidarias. Desde el último trimestre han estado colaborando con ‘La Azotea Azúl’, con los que han llegado a un acuerdo para que su logotipo apareciera en la manga de la camiseta a coste cero. Marco destaca que ese espacio podrían usarlo para otro objetivo, pero prefieren hacerlo así. “Le dijimos que podíamos hacer todo lo que ellos nos pidieran dentro de nuestras posibilidades, además  de llevar a la Azotea Azúl por toda España”.

«LA FUNDACIÓN CAJASOL ES EL PATROCINADOR MÁS ANTIGUO QUE TIENE ESTE EQUIPO, Y EL RUGBY ESPAÑOL»

En resumidas cuentas, el Ciencias Cajasol Rugby sigue luchando para que el rugby tenga en Sevilla el espacio que se merece. Y para ello, la Fundación Cajasol seguirá aportando su ‘granito de arena’ para que los jóvenes puedan aprende a jugar al rugby en las mejores condiciones y en un gran club.

Botón volver arriba

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y ofrecerle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies